Vanguardia: Minería y comunidad ¿La Universidad puede estar ausente?

8 de septiembre de 2017
Martin Carotti minería

En nuestra vida cotidiana, todo lo que nos rodea está construido con rocas, minerales y metales, y la minería se encarga de proveerlos. Hacemos minería desde hace miles de años, y tenemos que seguir haciéndola, porque más de 7.000 millones de personas en el mundo necesitan esas rocas, minerales y metales, para construir, transportar agua, hacer agricultura, producir alimentos, transportarlos, disponer de electricidad y caminos, para crecer y para venderle al mundo…. para crear trabajo y recursos.

Podemos entender que la comunidad, especialmente en los centros urbanos, no llegue a comprender la necesidad e importancia de la extracción de minerales en su vida cotidiana, por eso la academia debe participar, aportando su ciencia y técnica, diseñando mejores técnicas, y aplicando medidas de control, para poder hacer minería bien hecha. La universidad es el nexo entre la minería en los pueblos y la comunidad en los centros urbanos.

Participar no es impedir, participar es ser parte, es ser protagonista, y eso es tan válido para la comunidad local, como para los sectores académicos. De la misma forma que la comunidad local debe participar de la actividad minera, informándose, preguntando, exigiendo desarrollo de proveedores y mano de obra local, y realizando monitoreos comunitarios, la Universidad también debe estar presente, aportando su ciencia y técnica, y fundamentalmente, realizando los controles para que la minería BIEN HECHA sea una realidad. La participación de la academia nutre a las empresas de mejores soluciones técnicas y garantiza a la comunidad que las cosas se estén haciendo bien.

La universidad no sólo es necesaria en el desarrollo de la ciencia y técnica en la mina, y en su control, es mucho más importante aún en el trabajo con la comunidad. La universidad tiene los conocimientos para realizar los estudios de infraestructura, manejo hídrico y de residuos, preparación de talleres de entrenamiento y difusión, y fundamentalmente para realizar los monitoreos y estudios de impacto ambiental.

La universidad ya participó formando a los profesionales, técnicos, geólogos e ingenieros que llevan a cabo los proyectos mineros. Los mismos ingenieros que construyen puentes, caminos y represas, son los que extraen los minerales. Los mismos ingenieros que diseñan, construyen y supervisan nuestras industrias químicas, de alimentos, farmacéuticas, etc., son los que, utilizando la misma ciencia física y química, e incluso productos químicos similares, procesan nuestros minerales. Aplican las mejores prácticas y medidas de seguridad disponibles; son nuestros ingenieros, recibidos en nuestras universidades. Confiamos en ellos cuando fabrican nuestros medicamentos, confiemos en ellos cuando procesan nuestros minerales.

La universidad ausente, negando a la comunidad su ciencia y su técnica, es una irresponsable decisión que sólo se puede entender como la respuesta demagógica y “políticamente correcta” ante las marchas y las pancartas antimineras. La universidad no puede responder con slogans, debe estar presente con ciencia y técnica, es su responsabilidad social, para eso está.

Sacado de: vanguardia.com

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