Todos avanzamos cuando los compromisos se transforman en hechos

22 de noviembre de 2017

La humanidad se encuentra hoy en un mundo cada vez más interconectado, y esto ha llevado a que haya una conciencia planetaria, es decir, el darse cuenta de que lo que pasa en una parte del globo afecta lo que acontece en otra.

Esta dinámica particular ha llevado a que los países asociados en la Organización de las Naciones Unidas se hayan planteado como ruta hacia el futuro inmediato el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible —ODS—, cuyo objetivo 6 es “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

En el contenido de la formulación de este propósito se expresa que “El agua libre de impurezas y accesible para todos es parte esencial del mundo en que queremos vivir. Hay suficiente agua dulce en el planeta para lograr este sueño”. En otras palabras, el problema no está en la cantidad de agua existente en el planeta, sino en la manera en que usa y se gestiona el recurso hídrico.

En este sentido, todos los sectores productivos del planeta tienen que mejorar la eficiencia en el uso y consumo del agua, especialmente la agricultura, que es la actividad que mayor uso hace de este recurso, con el 59,7% del agua disponible a nivel planetario.

La minería tampoco es ajena a esta exigencia de los ODS, y por eso ha venido trabajando año tras año en aumentar la eficiencia del recurso hídrico, a través de sistemas de gestión sostenible del agua, que implica cuidado de las fuentes, mejora continua de los procesos, y articulación con otros actores para una buena gobernanza del agua a través de medidas y políticas concertadas.

En el caso de Minesa, con sus acciones por el agua, responde a una serie de compromisos en los que garantiza un uso eficiente del recurso sin afectar la cantidad y calidad del agua que usa la región santandereana para abastecer los acueductos de la zona.

La empresa minera de oro en Santander usará en sus operaciones agua que no proviene de fuentes superficiales, sino de corrientes subterráneas independientes de los flujos hídricos del Páramo de Santurbán.

Como complemento a sus planes de mitigación de impactos en el ecosistema, Minesa adelanta programas de responsabilidad social y ambiental para usar eficientemente el agua. De hecho, en los últimos años se han puesto en marcha iniciativas y acciones en ese sentido. Una de las más valiosas tiene que ver con la siembra de más de 88.000 árboles nativos para contribuir en la conservación y protección de nacimientos y fuentes hídricas en Soto Norte y que se planea continuar durante la etapa de explotación.

Asimismo, se han mejorado las condiciones de 101 familias de la provincia de Soto Norte con el mejoramiento de diferentes sistemas de acueductos rurales en veredas de Soto Norte, como Tronadora, Angosturas-Agua Limpia, California-Nueva Vereda y San Francisco. De igual forma, la empresa ha aportado al mejoramiento del alcantarillado urbano del municipio de California como un servicio básico para la comunidad.

Otras de las acciones emprendidas por Minesa para recuperar las condiciones ambientales del área ha consistido en la remoción de 360 toneladas de arenas mercuriadas en plantas de antigua minería halladas en títulos mineros de la compañía. Con esta recuperación, se ha contribuido a la restauración del ambiente, conservación de fuentes hídricas, así como al embellecimiento del paisaje, mejorando la calidad de vida de los habitantes de la zona.

Hoy, las empresas extreman sus esfuerzos relacionados al cuidado del ambiente y de los recursos naturales. La preservación de las fuentes de agua, es una de las acciones que más relevancia tiene en la agenda de la actividad minera con altos estándares de responsabilidad social y ambiental, garantizando las buenas prácticas e incentivando el desarrollo de una minería bien hecha, para contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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