Árabes y Colombianos

5 de octubre de 2017

Esta es una historia real de un gran amigo mío. New York, Julio 2002. Diez meses atrás, Al Qaeda había estremecido al mundo con sus ataques del 11 de septiembre. En Colombia, terminaba el Gobierno Pastrana, proceso de paz fracasado, FARC fortalecidas, paramilitares, economía floja, Uribe recién elegido y muchas incertidumbres sobre el futuro.

Carlos, santandereano, estaba recién llegado a New York para estudiar y buscaba habitación arrendada cerca de la Universidad. Luego de muchas vueltas, encontró el aviso clasificado que servía. Habló un poco con Abdellilah, quien resultó ser candidato a PhD en Ciencias Políticas, y se pusieron de acuerdo sin complicación.

Al otro día, llegó con maletas, se organizó y llamó a su mamá en Colombia para contarle que estaba instalado. Le contó que vivía con Abdellilah, un marroquí. Ella guardó silencio unos segundos y luego hizo varias preguntas clásicas de mamá, de las cuales, por supuesto, Carlos no tuvo respuesta. Quizás, atinó a decir que era tranquilo y buen estudiante. Ella seguía con dudas y finalmente se desahogó preguntándole si no lo veía raro… “¿Será que es terrorista?”. La pregunta lo sorprendió por completo y guardó silencio. Ella también calló por largos segundos hasta que dijo: “¿Oye Carlos, sabes qué? ¡Olvídalo… quien debe estar preocupada es la mamá de Abdelillah, al saber que su hijo ahora vive con un colombiano!”. En ese momento, soltaron la carcajada y reconocieron que no tenían ningún derecho a prejuzgar a nadie sin conocerlo y, menos aún, por noticias, ideas preconcebidas, nacionalidad, cultura o religión.

El final de esta corta historia es que convivieron un año sin problemas, respetuosamente, aprendieron sobre sus culturas, sacaron buenas notas y luego Carlos se fue porque la novia llegó a New York.

¿Guardadas proporciones, los santandereanos estaremos hoy frente a un caso parecido? ¿Seremos tanto buenos árabes como buenos colombianos queriendo hacer un buen proyecto minero para beneficio de Santander y el país? Yo estoy seguro que sí. ¿A pesar de ciertos gobernantes, cuando serán bienvenidos los buenos inversionistas que necesitamos? Ahí les dejo.

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